
Vivir con un trastorno de pánico puede ser como estar atrapado en un ciclo de miedo y angustia, en el que cada ataque de pánico te hace sentir más agotado, desconectado e inseguro. Con el tiempo, la preocupación constante y el desgaste físico de estos episodios pueden afectar a su bienestar emocional. Si experimenta tanto trastorno de pánico como síntomas de depresión, puede que se pregunte: ¿Puede el trastorno de pánico causar depresión?
En Psicoterapia Marsh, entendemos que navegar por ambas condiciones simultáneamente puede ser abrumador. La buena noticia es que con el apoyo adecuado, tanto el trastorno de pánico y la depresión pueden ser tratados eficazmente. En este blog, vamos a explorar la ciencia detrás de la relación entre el trastorno de pánico y la depresión, y cómo la terapia puede ayudar a romper el ciclo.
La relación entre el trastorno de pánico y la depresión
El trastorno de pánico es una enfermedad mental caracterizada por ataques de pánico recurrentes e inesperados: periodos intensos de miedo o malestar acompañados de síntomas como taquicardia, dificultad para respirar, mareos, dolor en el pecho y sensación de pérdida de control. Los ataques de pánico pueden ser increíblemente angustiosos y, con el tiempo, las personas con trastorno de pánico pueden desarrollar un miedo intenso a sufrir otro ataque, lo que les lleva a evitar determinadas situaciones o lugares.
Aunque el trastorno de pánico se centra en episodios de ansiedad aguda y síntomas físicos, sus efectos pueden prolongarse mucho más allá de los ataques. Para algunas personas, la preocupación persistente por futuros ataques, los comportamientos de evitación y la alteración de la vida cotidiana pueden conducir gradualmente al desarrollo de la depresión.
Varios factores contribuyen a esta conexión:
1. Estrés crónico y agotamiento
La anticipación constante de los ataques de pánico puede crear un estado perpetuo de estrés. Con el tiempo, este elevado estado de ansiedad desgasta el cuerpo y la mente, contribuyendo a la sensación de agotamiento emocional y físico. Como resultado, muchas personas con trastorno de pánico experimentan una pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban, un síntoma característico de la depresión. También se sabe que el estrés crónico altera la neuroquímica del organismo, sobre todo en relación con la serotonina y el cortisol, que desempeñan un papel importante en la regulación del estado de ánimo (McEwen, 2006).
2. Aislamiento social
El trastorno de pánico puede dar lugar a conductas de evitación, en las que los individuos empiezan a limitar sus interacciones sociales, obligaciones laborales o incluso simples recados por miedo a desencadenar un ataque de pánico.
Este retraimiento social puede contribuir a los sentimientos de soledad, tristeza y desconexión, habituales en la depresión. Un estudio publicado en Archivos de Psiquiatría General descubrió que el aislamiento social es un factor predictivo clave de la depresión, y puede amplificar los efectos de los trastornos de ansiedad (Hawkley et al., 2008).
3. Miedo a perder el control
Los ataques de pánico pueden hacerle sentir que está perdiendo el control, lo que puede provocar una sensación de impotencia. Este sentimiento de impotencia puede evolucionar gradualmente hacia sentimientos de desesperanza y desesperación, que son la base de la depresión. La sensación de incontrolabilidad experimentada durante los ataques de pánico puede contribuir al desarrollo de síntomas depresivos con el tiempo.
4. Factores biológicos y químicos
La investigación ha demostrado que el trastorno de pánico y la depresión comparten algunas vías biológicas comunes. Ambos trastornos están relacionados con desequilibrios en los neurotransmisores, como la serotonina, la dopamina y la norepinefrina. Estos desequilibrios pueden afectar a la regulación del estado de ánimo, facilitando que la depresión se instale cuando no se aborda la ansiedad.
Un metaanálisis publicado en The Lancet Psychiatry indicó que tanto la ansiedad como la depresión comparten una desregulación de los sistemas de serotonina y dopamina, lo que puede explicar por qué ambos trastornos suelen coocurrir (Cohen et al., 2017).
5. Factores de riesgo compartidos
La genética, los traumas y el estrés crónico son factores de riesgo comunes tanto del trastorno de pánico como de la depresión. Si tiene antecedentes familiares de trastornos mentales, o si ha sufrido traumas o estrés continuado, puede ser más vulnerable a desarrollar ambas afecciones. Un estudio publicado en Medicina Psicológica destacaba cómo los traumas en las primeras etapas de la vida y las predisposiciones genéticas aumentan la probabilidad de padecer trastornos de ansiedad y del estado de ánimo (Kendler et al., 2002).
Reconocer los síntomas del trastorno de pánico y la depresión
Es importante comprender que el trastorno de pánico y la depresión pueden coexistir, lo que hace más difícil distinguir entre ambos. A veces, los síntomas de una afección pueden enmascarar los de la otra, o pueden exacerbarse mutuamente. Estos son algunos signos de que puedes estar padeciendo ambos:
- Ataques de pánico frecuentes: Ataques de pánico recurrentes e inesperados acompañados de síntomas físicos como dificultad para respirar, dolor en el pecho o mareos.
- Persiste la preocupación por futuros ataques: Miedo constante a sufrir otro ataque de pánico, lo que lleva a evitar determinadas situaciones o lugares.
- Pérdida de interés o placer: Una sensación de desinterés por las actividades que antes disfrutaba, que es un síntoma clave de la depresión.
- Fatiga o baja energía: Agotamiento crónico, incluso cuando no se realiza ningún esfuerzo físico, que es frecuente tanto en el trastorno de pánico como en la depresión.
- Sentimientos de desesperanza o inutilidad: Con el tiempo, puede empezar a sentir que nada mejorará y que su situación es desesperada.
- Dificultad de concentración: Tanto el trastorno de pánico como la depresión pueden afectar a la capacidad de concentración, lo que dificulta la realización de las tareas cotidianas.
La terapia puede ayudar a romper el ciclo
Si está luchando tanto contra el trastorno de pánico como contra la depresión, la terapia puede ser una herramienta poderosa para ayudarle a romper el ciclo y recuperar una sensación de control y paz. La terapia puede ser una herramienta valiosa para ayudarte a comprender la conexión entre estas dos afecciones y a encontrar formas eficaces de controlarlas.
En Psicoterapia Marsh, ofrecemos una variedad de terapias basadas en la evidencia que pueden ayudar a tratar ambas condiciones de una manera integrada, incluyendo Terapia cognitivo-conductual (TCC)terapia de exposición, prácticas de atención plena, Terapia de Artes Creativasy Psicoterapia Interpersonal (IPT). Estamos comprometidos a caminar con usted en su viaje hacia el bienestar emocional, ayudando a construir la capacidad de recuperación y recuperar su vida de la ansiedad y la depresión.
Si está interesado en saber más sobre terapia para la depresión o trastorno de pánicopor favor contacte con nosotros.
Referencias
Cohen, S., et al. (2017). La relación entre la serotonina y la dopamina en los trastornos de salud mental.. The Lancet Psychiatry.
Hawkley, L. C., et al. (2008). Loneliness and depression: La influencia del aislamiento social en los síntomas depresivos. Archivos de Psiquiatría General.
Kendler, K. S., et al. (2002). Factores genéticos compartidos entre la depresión mayor y los trastornos de ansiedad en una muestra poblacional. Medicina psicológica.
McEwen, B. S. (2006). Efectos protectores y perjudiciales de los mediadores del estrés: Papel central del cerebro. Diálogos en neurociencia clínica.
Comparte esta historia...
Psicoterapia Marsh ofrece una amplia gama de servicios terapéuticos, cada uno diseñado para hacer frente a las necesidades específicas y los desafíos de nuestros clientes, incluidos los niños de 4-18 años, adultos de todas las edades, la comunidad LGBTQ +, y las parejas. Nuestros servicios se ofrecen en línea en todo Nueva York.
Reserve hoy mismo su consulta gratuita
Ofrecemos terapia en línea para residentes de Nueva York. Aceptamos muchos planes comerciales, incluido NYCE PPO. No aceptamos Medicaid ni Medicare. Algunos planes pueden estar fuera de la red y/o tener deducibles altos y pueden costar 160 dólares por sesión.
